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viernes, 30 de octubre de 2015

Amar al niño interior

Amar al niño interior

Por: Louise L. Hay

Si no puedes intimar con otras personas, es porque no sabes cómo intimar con tu propio niño interior. El pequeño que hay dentro de ti está dolido y asustado. Ayuda y acompaña a tu niño.

Uno de los asuntos más importantes que necesitamos comenzar a abordar es la curación del olvidado niño interior. Muchos de nosotros nos hemos pasado demasiado
tiempo sin hacer caso de nuestro propio niño interior.

Tengas la edad que tengas, hay en tu interior un pequeño que necesita amor y aceptación. Si eres una mujer, por muy independiente que seas, tienes en tu interior a una niña muy vulnerable que necesita ayuda; si eres un hombre, por muy maduro que seas, llevas de todas formas un niño dentro que tiene hambre de calor y afecto.

Cada edad que has vivido está dentro de ti, dentro de tu conciencia y de tu
memoria. Cuando éramos niños y las cosas iban mal, solíamos pensar que algo no
funcionaba bien en nosotros, que teníamos algo malo dentro. Los niños piensan que
si pudieran hacer las cosas bien, sus padres (o quien sea) les amarían y no les
castigarían ni les pegarían.

Así pues, siempre que el niño o la niña desea algo y no lo obtiene, piensa: «No valgo
lo suficiente. Soy anormal, un retrasado». Entonces, cuando nos hacemos mayores
rechazamos ciertas partes de nosotros mismos.

A estas alturas de nuestra vida, ahora mismo, es necesario que empecemos a
hacernos íntegros y a aceptar cada parte nuestra: la que hacía el tonto, la que se
divertía, la que se asustaba, la que era estúpida y boba, la que llevaba la cara sucia.
Todas y cada una de nuestras partes.

Creo que por lo general nos desconectamos, nos cerramos, alrededor de los cinco
años. Tomamos esa decisión porque pensamos que algo no funciona bien en nosotros
y ya no queremos tener nada que ver con ese niño o niña que somos.

También llevamos a nuestros padres dentro. Tenemos en nuestro interior al niño
y a sus padres. La mayor parte del tiempo el padre (o la madre) reprende al niño, casi
sin parar. Si prestas atención a tu diálogo interno, podrás oír el sermón. Podrás
escuchar cómo papá o mamá le dice al niño que está haciendo algo mal o que no
sirve para nada.

Lógicamente, entonces comenzamos una guerra con nosotros mismos;
empezamos a criticarnos de la misma forma en que éramos criticados: «Eres un
estúpido», «No sirves para nada», « Otra vez la has fastidiado». Se convierte en
costumbre. Cuando nos hacemos adultos, la mayoría de nosotros no hacemos el
menor caso de nuestro niño interior, o lo criticamos igual como nos criticaban.
Continuamos con la pauta una y otra vez.

 * *
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John Bradshaw, autor de varios libros maravillosos sobre cómo sanar al niño
interior, dijo una vez que cuando llegarnos a adultos llevamos dentro 25.000 horas de
cintas grabadas con la voz de nuestros padres. ¿Cuántas horas de esas cintas crees que
te dicen que eres un ser maravilloso? ¿Cuántas te dicen que te aman y que eres
inteligente y brillante? ¿O que eres capaz de ser lo que desees ser y que cuando seas
mayor serás una gran persona? En realidad, ¿cuántas horas de esas cintas te dicen
«No, no, no» en todas sus formas?

No es nada extraño que nos pasemos la vida diciéndonos «no» y «debería». Lo
que hacemos no es otra cosa que imitar a esas viejas cintas. Sin embargo, son sólo
cintas, no la realidad de nuestro ser. No son la verdad de nuestra existencia. Son sólo
grabaciones que uno lleva dentro, y se pueden muy bien borrar o volver a grabar.

Cada vez que digas que estás asustado, comprende que es tu niño interior el que
está asustado. El adulto en realidad no tiene miedo; sin embargo, el adulto no está ahí
para confortar al niño. El adulto y el niño necesitan entablar amistad, hablar el uno
con el otro de todo lo que haces. Sé que puede parecer tonto, pero da resultado. Haz
saber a tu niño que pase lo que pase nunca le vas a volver la espalda ni a
abandonarle. Siempre estarás allí para acompañarle y amarle.

Si cuando eras pequeño tuviste una mala experiencia con un perro, por ejemplo,
digamos que te asustó o incluso que te mordió, tu niño interior tendrá miedo de los
perros, aunque tú seas un adulto grande y corpulento. Es posible que veas a un perro
pequeño en la calle y que tu niño interior reaccione aterrado: « ¡Un perro! Me va a
hacer daño». Ésta es una fantástica oportunidad para que tu padre interior le diga al
niño: «No pasa nada. Ahora soy adulto. Yo cuidaré de ti. No dejaré que el perro te
haga daño. Ya no tienes por qué tener miedo». De esta forma comenzarás a hacer de
padre con tu niño.

La curación de las viejas heridas

He descubierto que el trabajo con el niño interior es sumamente útil para curar las
heridas del pasado. No siempre conectamos con los sentimientos del asustado
pequeño que llevamos dentro. Si en tu infancia sentiste mucho miedo y angustia, y
ahora te castigas mentalmente, continúas tratando a tu niño interior de la misma
forma. Sin embargo, él no tiene ningún otro Sitio adonde ir. Es necesario que superes
las limitaciones de tus padres. Necesitas comunicarte con el pequeño, que se siente
perdido. Tu niño interior necesita saber que tú lo amas.

Tómate un momento ahora mismo y dije que te interesas por él: «Te quiero. Me
importas. De verdad te quiero». Tal vez le has estado diciendo esto a la persona
adulta que llevas dentro. De modo que empieza a decírselo también a tu niño.
Imagínate que le coges la mano y ambos vais a todas partes juntos durante unos días.
Verás las felices y alegres experiencias que podéis tener.

Necesitas comunicarte con esa parte de ti mismo. ¿Qué mensajes deseas escuchar?
Siéntate en silencio, cierra los ojos y habla con tu niño interior. Si te has pasado 62
años sin hablar con él, es posible que tengas que insistir unas cuantas veces para que
el niño realmente crea que quieres hablarle. Insiste: «Deseo hablar contigo. Deseo
verte. Deseo amarte». Finalmente lograrás la comunicación. Es posible que veas al
niño dentro de ti, que lo sientas, que lo escuches.

La primera vez que hables con tu niño interior puedes comenzar por pedirle
disculpas. Dile que lamentas no haber hablado con él o haberle reprendido durante
todos estos años. Dije que deseas compensar todo el tiempo que habéis estado
separados. Pregúntale qué puedes hacer para hacerle feliz, y de qué tiene miedo.
Pregúntale qué desea él de ti.

Empieza con preguntas sencillas; obtendrás respuestas.
«Qué puedo hacer para hacerte feliz? ¿Qué te gustaría que hiciéramos hoy?» Por
ejemplo, le puedes decir: «Me gustaría salir a caminar, ¿qué deseas tú?». El niño
puede contestar: «Ir a la playa». Así habrá comenzado la comunicación. Persevera. Si
te puedes tomar unos instantes cada día para comunicarte con el pequeño que llevas
en tu interior, la vida te va a resultar muchísimo mejor.

Cómo comunicarse con el niño interior

Puede que algunos de vosotros ya estéis trabajando con vuestro niño interior. Hay
muchos libros y se organizan muchos talleres y conferencias sobre este tema. Al final del
libro encontraréis una lista de títulos para estudios más avanzados.

John Pollard III ha escrito un libro excelente, Self-Parenting [Ser tu propio padre], con
muchos ejercicios y actividades maravillosos que se pueden realizar con el propio niño
interior; te recomiendo que lo leas. Como he dicho anteriormente, hay muchísima ayuda en este aspecto. No estás solo y desamparado, pero necesitas pedir ayuda para obtenerla.

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Otra sugerencia que te hago es que busques una fotografía tuya de cuando eras
niño. Mira la foto. ¿Ves a un niño desgraciado? ¿Ves a un niño feliz? Veas lo que
veas, comunícate con él. Si ves a un niño asustado, haz algo para tranquilizarlo. Busca
varias fotos de tu infancia y habla con el niño de cada foto.

Es muy útil hablar con el propio niño interior frente al espejo. Si tenías un
sobrenombre cuando eras niño, utilízalo. Ten pañuelos a mano. Te sugiero que te
sientes frente al espejo, porque si te quedas de pie saldrás corriendo por la puerta. Es
mejor que te sientes con una caja de pañuelos y empieces a hablar.

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Otro ejercicio que puedes hacer es comunicarte con él mediante la escritura.
Aflorará también muchísima información, Usa dos bolígrafos o rotuladores de colores
distintos. Con uno de ellos en la mano dominante escribe una pregunta. Con el otro
en tu otra mano haz que el niño escriba la respuesta. Es un ejercicio fascinante.
Cuando escribe la pregunta el adulto cree que conoce la respuesta, pero cuando coge
el bolígrafo con la mano no dominante, la respuesta suele resultar distinta a la
esperada.

También podéis dibujar juntos. A muchas personas probablemente les encantaba
dibujar y pintar en su infancia, hasta que les dijeron que debían ser limpias y
ordenadas y no dibujar o pintar fuera de los márgenes. De modo que empieza a
dibujar nuevamente. Utiliza tu mano no dominante para dibujar una imagen de algún
acontecimiento que acaba de suceder. Observa cómo te sientes. Hazle una pregunta a
tu niño interior, déjalo que dibuje con tu mano no dominante, y ve qué dibuja.

Si te es posible, reúnete con un pequeño grupo de amigos, o con un grupo de
apoyo, para trabajar juntos con estas ideas. Por ejemplo, podéis hacer que vuestros
niños dibujen y después sentaros alrededor y analizar atentamente el significado de
los dibujos. La información que se obtiene de este modo puede ser increíblemente
reveladora.

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Juega con tu niño interior. Haz cosas que le gusten a tu niño. ¿Qué te gustaba de
verdad hacer cuando eras pequeño? ¿Cuándo fue la última vez que lo hiciste? Con
demasiada frecuencia el padre o la madre que llevamos dentro nos impiden
divertirnos porque no es cosa de adultos. Así pues, tómate el tiempo necesario y
diviértete. Haz las cosas tontas que hacías cuando eras niño, como saltar sobre
montones de hojas o pasar corriendo bajo el chorro de agua de la manguera. Observa
a los niños cuando juegan. Te traerá recuerdos de los juegos que jugabas.

Si deseas más diversión en tu vida, comunícate con tu niño interior y actúa desde
ese espacio de espontaneidad y alegría. Verás cómo comienzas a divertirte más, te lo
prometo.

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¿Fuiste bienvenido cuando naciste? ¿Estaban realmente contentos tus padres de
que nacieras? ¿Se mostraron encantados con tu sexo, o deseaban un bebé del sexo
opuesto? ¿Te sentiste «deseado»? ¿Se celebró tu llegada? Cualesquiera sean las
respuestas, date la bienvenida ahora. Haz una celebración. Dite a ti mismo todas las
cosas maravillosas que le dirías a un bebé que llega a su nueva vida.

¿Qué es lo que siempre deseaste que tus padres te dijeran cuando eras pequeño?
¿Qué es lo que siempre quisiste oír y que nunca te dijeron? Muy bien, dile
precisamente eso a tu niño. Díselo cada día durante un mes mientras te miras en el
espejo. Observa lo que sucede.

Si tus padres eran alcohólicos o te maltrataron de pequeño, puedes meditar y
visualizarlos como a personas sobrias y cariñosas. Dale a tu niño lo que desea.
Probablemente ha estado privado de ello durante demasiado tiempo. Empieza a
visualizar el tipo de vida que te gustaría llevar con tu niño interior. Cuando él se
sienta seguro y feliz, podrá confiar en ti. Pregúntale: « ¿Qué tengo que hacer para que
confíes en mí?». Lo repito, te quedarás sorprendido ante algunas respuestas.

Si tus padres no te demostraban cariño en absoluto, y te resulta francamente
difícil relacionarte con ellos, busca una imagen de lo que te parece que serían una
madre y un padre amantes. Coloca las fotos de esos padres cerca de tu foto de
cuando eras niño. Crea nuevas imágenes. «Re-escribe» tu infancia si es necesario.

 

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Las creencias que aprendiste cuando eras pequeño aún las tiene tu niño interior. Si
tus padres tenían ideas rígidas y tú eres duro contigo mismo y propenso a construir
muros a tu alrededor, probablemente tu niño interior continúa conformándose a las
normas de tus padres. Si sigues reprendiéndote por cada error, debe de ser bastante
terrible para tu niño interior despertar cada mañana. « ¿A causa de qué me va a
chillar y regañar hoy?»

Lo que nos hicieron nuestros padres en el pasado es un asunto de su conciencia.
Ahora somos nosotros los padres. Nosotros usamos nuestra conciencia. Si continúas
negándote a cuidar de tu niño interior, es que estás estancado en un rencor justiciero.
Esto invariablemente significa que aún te queda alguien por perdonar. Así pues, ¿de
qué no te has perdonado? ¿Qué necesitas dejar marchar? Bueno, sea lo que sea, deja
que se vaya.

Si no prestamos atención a nuestro niño ahora, y no lo elogiamos, no es culpa de
nuestros padres. Ellos hicieron lo que creían que era lo correcto en ese tiempo y ese
lugar. Pero ahora, en el momento presente, sabemos lo que podemos hacer para nutrir
y criar a nuestro niño interior.

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Las personas que han tenido o tienen un animal doméstico saben lo que es llegar
a casa y que salga a recibirte a la Puerta. No le importa la ropa que lleves, ni si eres
viejo y tienes arrugas, ni cuánto dinero has ganado ese día. Al animal sólo le importa
que estás allí. Su amor es incondicional. Haz eso contigo mismo. Emociónate por
estar vivo y por estar aquí. Eres la única persona con quien vas a vivir siempre.
Mientras no estés dispuesto a amar a tu niño interior, a los demás les resultará difícil
amarte a ti. Acéptate sin condiciones y de todo corazón.

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Me parece que es muy bueno inventar una meditación para hacer que el niño
interior se sienta a salvo. Como yo fui una niña que sufrió incesto, he inventado una
maravillosa imagen para mi pequeña.

En primer lugar, tiene un hada madrina idéntica a la Billie Burke de El mago de Oz,
porque eso es lo que a ella le gusta. Sé que cuando yo no estoy con ella, está con su
hada madrina y está siempre segura. Vive en un ático muy alto y tiene un portero y
dos perros grandes, de modo que sabe que jamás nadie le volverá a hacer daño.
Cuando logro hacer que se sienta absolutamente segura, entonces yo, como adulta,
puedo ayudarle a liberar y olvidar las experiencias dolorosas.

No hace mucho me descentré y estuve llorando durante dos horas. Comprendí
que mi niña interior se sentía de pronto dolida y desprotegida. Tuve que decirle que
ella no era mala ni había hecho nada mal, sino que era su reacción a algo que había
sucedido. De modo que tan pronto como pude hice algunas afirmaciones y medité, sabiendo que allí había un Poder mucho mayor que me apoyaría y me amaría.
Después de eso la pequeña ya no se sintió tan sola y asustada.

Además yo tengo una enorme fe en los ositos de felpa. Con mucha frecuencia el
osito es nuestro primer amigo. Es nuestro confidente, puesto que uno le puede contar
todos sus problemas y secretos y jamás se chiva. Siempre está allí para hacernos
compañía. Saca del armario tu osito y haz que tu niño lo coja una vez más.

Sería maravilloso que en los hospitales hubiera ositos en todas las habitaciones
para que cuando el niño interior se sienta solo y asustado a media noche, pueda
abrazarse a su osito.

Tus muchas partes

Las relaciones son fabulosas, los matrimonios son maravillosos, pero la realidad es
que son temporales. En cambio tu relación contigo mismo es eterna. Dura para
siempre. Ama a la familia que llevas dentro: el niño o la niña, el padre o la madre, y
la adolescente y el joven que hay en medio.

Recuerda que también llevas a tu adolescente en tu interior. Dale la bienvenida.
Trabaja con él de la misma forma que lo haces con el niño. ¿Qué dificultades tuviste
en tu adolescencia? Hazle preguntas a tu adolescente igual como se las haces a tu
niño. Ayúdale a pasar por las amedrentadoras situaciones y los momentos de
aprensión de la pubertad. «Corrige» esa época. Aprende a amar a tu adolescente igual
Como aprendes a amar a tu niño.

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No podemos amarnos y aceptarnos los unos a los otros mientras no amemos y
aceptemos a ese niño interior que se siente perdido. ¿Qué edad tiene ese niño? ¿Tres,
cuatro, cinco años? Generalmente tiene menos de cinco años, porque es entonces
cuando se cierra y se desconecta por la necesidad de sobrevivir.

Coge a tu niño de la mano y ámalo. Crea una vida maravillosa para ti y tu niño.
Di: «Estoy dispuesto a aprender a amar a mi niño. Estoy dispuesto». El Universo
contestará. Encontrará la forma de curar a tu niño y también de curarte a ti. Si
deseamos sanar, tenemos que estar dispuestos a experimentar nuestros sentimientos y
a pasar a través de ellos hacia el otro lado y conseguir así la curación. Recuerda,
nuestro Poder Superior está siempre disponible para apoyarnos y alentar nuestros
esfuerzos.

Fuera como fuese tu primera infancia, buena o mala, tú y únicamente tú estás
ahora a cargo de tu vida. Te puedes pasar toda la vida culpando a tus padres y al
entorno, pero lo único que conseguirás con eso es mantenerte estancado en hábitos de
víctima. Jamás te servirá para conseguir el bien que dices desear.

El amor es la mejor goma de borrar que conozco. El amor borra hasta los
recuerdos más dolorosos y profundos, porque penetra más al fondo que ninguna otra
cosa. Si tus imágenes mentales del pasado son muy fuertes y te pasas la vida
afirmando «Todo es culpa de ellos», te quedarás estancado. ¿Deseas una vida de dolor
o una vida de alegría? Mírate a los ojos, y ámate y ama a tu niño interior.

Louise L. Hay

Extraído de:
“El Poder está Dentro de Ti”
Por: Louise L. Hay
Pág. 145 a 156
Ediciones Urano
29ª edición

jueves, 29 de octubre de 2015

Testimonio de Ansiedad, Jose cuenta desde Costa Rica como curo la Ansiedad



La historia de Jose es una de esas historias impactantes que te muestran que cuando se quiere lograr algo nada ni nadie interfiere en el proceso. Jose vivio por muchos con Ansiedad, visito muchos médicos en busca de una soluciona a su enfermedad, durante ese tiempo ocurrieron dos sucesos muy fuertes en su vida cuando se vio enfrentado a la muerte de su papa y luego de su hermana menor. Como el dice parece que todo iba en mi contra, sin embargo el sabia que necesitaba salir adelante.



jueves, 22 de octubre de 2015

5 FORMAS DE MANTENERTE FELIZMENTE CASADA CON UNA PAREJA , ESPOSO O ESPOSA QUE SUFRE DE ANSIEDAD CRÓNICA .

5 FORMAS DE MANTENERTE FELIZMENTE CASADA CON UNA PAREJA , ESPOSO O ESPOSA QUE SUFRE DE ANSIEDAD CRÓNICA .
Por Maria Fernanda -oct 21, 2015

¿Cómo se siente alguien que lleva 1, 10 ó 20 años junto a una pareja que sufre ansiedad crónica, o cualquier otro desorden de salud mental? ¿Cómo se prepara una persona para convivir con y trabajar al lado de la enfermedad de su ser amado?

Las parejas de las personas que padecen trastornos de ansiedad (o cualquier otro trastorno) también se ven afectadas por el sufrimiento de su ser querido. Ellas necesitan a su vez apoyo, información y estar en contacto con un profesional, no sólo con el objetivo de brindar la mejor ayuda posible desde su lugar, sino también para cuidar de sí mismas.

El esposo de Cecily Kellogg padece ansiedad crónica, y ella escribió un artículo muy interesante al cual tituló: “5 formas en que permanezco felizmente casada con un esposo con ansiedad crónica”. En él, expone su experiencia personal y espera que pueda ser de ayuda para otras personas en situaciones parecidas.

A continuación les ofrezco una traducción del artículo original publicado en la revista TIME:

No somos perfectos, pero así es cómo hacemos que funcione.

Algunas semanas atrás, mientras revisaba la correspondencia, mi corazón cayó hasta mis pies. Recibí una carta del IRS [(Servicio de Impuestos Internos de EEUU, por sus siglas en inglés)]. No era algo crítico pero de todos modos consideré esconder la carta de mi esposo.

Mostrarle una carta del IRS causaría un espiral de ansiedad. Yo tenía trabajo que hacer y no tenía tiempo de ayudarlo con eso. Esto probablemente suena egoísta, pero en los veintidós años que hemos estado juntos, pasé por ese proceso un millón de veces.

Hoy le pregunté cómo lidiaba con la ansiedad antes de la medicación (ahora está tratado, y procesa el estrés mucho mejor). Él me dijo:

“La ansiedad es como esos sueños donde vas caminando por la calle en tu ciudad y de repente te das cuenta de que estás desnudo y descalzo. Aparece sin avisar. Estás bien y después ves algo en un reporte de noticias al azar. Inmediatamente, pensás en tus propios problemas. El estómago se te sale por la garganta. Tu corazón comienza a golpear y retumbar, y te das cuenta que estás teniendo un ataque de ansiedad.”

Él continuó diciendo, “También hay un aspecto compulsivo [de la ansiedad] donde sentís que tenés que hacer algo AHORA, urgentemente, sobre el problema – un sentimiento de que la inacción hará que el mundo se acabe y que el cielo se caiga y que los árboles estallen en llamas.”

¿Cómo te mantenés felizmente casado con alguien con ansiedad?

Acepto la ansiedad
En los inicios de nuestra relación, me enojaba mucho con mi esposo por sus “locuras” constantes. No dejaba de pensar, “¡Sal de esto!” Pero aquí está la cosa: las personas con ansiedad tienen una reacción física y química a las circunstancias. No pueden salir de su trastorno así como vos no podrías deshacerte del cáncer. Dejá de golpear tu cabeza contra esa pared.

Me di cuenta de que no es mi responsabilidad curarlo
Cuando amas a alguien, querés hacerlo sentir mejor. Querés arreglarlo. La ansiedad no es un problema fácil de arreglar y vos no sos el terapeuta.

No es tu trabajo solucionarlo. Podés ofrecer consuelo y apoyo pero nada que digas o hagas sacará a alguien de su ansiedad. Una vez que dejás ir el anhelo de curarlo, entonces vas a encontrar que tanto vos como tu pareja se sienten mejor.

Entiendo que no es mi culpa
Gran parte de la ansiedad de mi marido está ligada a asuntos financieros. Si yo olvido pagar un ticket de estacionamiento y eso genera multas, él se altera mucho y empieza a preocuparse de que nuestro auto sea remolcado.

Seguramente me va a decir que tenemos que encontrar un lugar para estacionar el auto que no sea la calle,  para proteger el auto. Incluso aunque sea un único ticket que fácilmente podemos pagar online. Si bien no pagar el ticket fue MI culpa, su respuesta ansiosa NO lo es. Distinguir ese hecho te va a ayudar a mantener tu cordura.

Acepto mis reacciones y frustración
Algunas veces, tal vez quieras tirar la toalla e irte porque la ansiedad de tu pareja es frustrante. Está bien sentirte de esa manera. A veces yo tengo que alejarme después de alcanzarle a mi marido el número de su psiquiatra.

No olvido cuidar de mi misma
¿Conocés esa indicación que se da en los aviones sobre ponerte tu propia máscara de oxígeno primero, y después ayudar al que está al lado? Esto es muy importante cuando estás tratando con una pareja, incluso si no sufren de ansiedad.

Cuando empiezo a sentirme abrumada por el estrés y su ansiedad, me aseguro de llamar a mis amigos para pasar un rato o ir a ver una película por mi cuenta. Ésto me da un poco de alivio, así puedo ayudarlo sin resentimientos.

La buena noticia de estar casado con alguien con ansiedad es que hoy hay tratamientos disponibles que ayudan.

Con la ayuda de la terapia, mi esposo es muy diferente de lo que era sin ella. Pero yo todavía necesito practicar los consejos que compartí más arriba. No somos una pareja perfecta, pero ¿adivina qué? Estamos felizmente casados, incluso en los días malos.

Como combatir la ansiedad de forma natural

¿Cómo combatir la ansiedad de manera natural?


1. Acepta la ansiedad, conviértete en un observador imparcial

La ansiedad es dañina, lo sabemos y por eso queremos eliminarla. Por tanto, es normal que nuestro primer impulso sea negarla y rechazarla. Sin embargo, la paradoja radica en que mientras más intentemos combatir la ansiedad, más agobiados nos sentiremos. Cuando negamos una emoción o sensación, esta crece. 

De hecho, la mente de una persona ansiosa no está llena de preocupaciones por hechos de su vida cotidiana sino por las metapreocupaciones. Es decir, se preocupan porque se preocupan. Esta persona activa su crítico interior, una voz que le dice constantemente que la ansiedad es intolerable, que es incapaz de mantener el control o que su existencia es miserable. 

De esta forma desencadenan un círculo vicioso que solo sirve para aumentar la ansiedad. Por tanto, no intentes negar la ansiedad que experimentas, simplemente sé consciente de su existencia. Cuando no huyes de una emoción ni la etiquetas como “negativa” puedes adoptar una distancia emocional del problema y recuperar el control de ti mismo.

2. Tómate tu tiempo, no corras

La mayoría de las personas ansiosas se mueven continuamente de un lugar a otro, comen de pie, sin sentarse a la mesa y realizan diferentes tareas a la vez. Su ordenador, por ejemplo, suele ser un caos compuesto por diferentes ventanas y programas abiertos. Y es que lo que expresamos hacia el exterior, no es más que el reflejo de nuestra mente.

Sin embargo, cuando asumimos las tareas cotidianas desde esta perspectiva caótica y apresurada, le estamos dando una retroalimentación muy negativa al cerebro porque es como si le estuviéramos diciendo que debe funcionar aún más deprisa porque las cosas están fuera de control. Como resultado, el cerebro responde aumentando aún más los niveles de cortisol y adrenalina, que generan más ansiedad.

La solución radica en cortar ese círculo vicioso. Disminuye el ritmo y, sobre todo, dale un orden a las tareas que debes realizar a lo largo del día y prioriza las más importantes. Oblígate a bajar la marcha, verás que logras hacer mucho más, con menos estrés.

3. No dejes tareas pendientes, aplica la regla de los 2 minutos

Una de las cosas que más aumenta nuestro estado de ansiedad es saber que tenemos tareas pendientes. De hecho, no son las tareas en sí las que nos desgastan y agotan, sino el recordatorio mental constante de que debemos hacerlas.

Los expertos en productividad personal afirman que para resolver este problema, lo mejor es aplicar la regla de los 2 minutos. En práctica, cuando surja una tarea, si esta no requiere más de 2 minutos, hazla inmediatamente ya que posponerla y recordarla consumirá más energía que llevarla a cabo. Si la tarea demanda más tiempo y no lo tienes, pregúntate si es realmente importante. Si es así, búscale un hueco en tu agenda.

Recuerda que la forma en que organices tu día repercutirá en tu estado mental. Por tanto, no dejes que las tareas se acumulen porque si las dejas para el último momento, solo estarás contribuyendo a que aumente tu nivel de ansiedad. Aprender a organizar tu vida te permitirá eliminar una gran fuente ansiógena: las tareas pendientes y las que te roban energía sin brindar ninguna recompensa a cambio.

4. Reserva una hora del día solo para ti, y haz lo que te venga en gana

En la sociedad en que vivimos, se premia el hacer sobre el ser. Por eso, nos sentimos obligados a correr, a no tener ni un minuto de descanso, porque es sinónimo de pereza, es la antítesis de los valores que promueve la cultura occidental.

De hecho, no es extraño que las personas ansiosas siempre estén llenas de trabajo y proyectos pendientes, no tienen ni siquiera unos minutos al día para dedicarlos a sí mismos. Inmersos en ese estado de tensión constante, no le permiten a su cerebro “desconectar”, como resultado, los niveles de ansiedad se disparan.

Sin embargo, desconectar y estar a solas consigo mismo es tan importante como ser proactivos. Aunque como las personas ansiosas suelen encontrar difícil estar de brazos cruzados, una excelente alternativa consiste en dedicarle al menos una hora cada día a una actividad que realmente disfruten. De esta forma, el cerebro comienza a liberar una serie de neurotransmisores como las endorfinas, que generan un estado de bienestar y relajación.

5. No le prestes demasiada atención a tus pensamientos, cuestiónalos

La mente de una persona ansiosa es su peor enemigo. De hecho, la ansiedad crece a raíz de los pensamientos poco realistas que la persona va desarrollando. Por eso, es fundamental que aprendas a detectarlos y que detengas su curso.

Lo más usual es que la persona ansiosa responda de manera exagerada ante las situaciones de su vida cotidiana. Hace una tormenta en un vaso de agua, piensa que un simple error tendrá consecuencias nefastas. De esta manera, añade una tensión innecesaria.

Por eso, es importante que comiences a cuestionarte esos pensamientos catastrofistas que no se ajustan a la realidad. Pregúntate: ¿Esa preocupación es realista? ¿Cuántas probabilidades existen de que se cumpla? ¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Cómo podría manejarlo? 

6. Enfoca las situaciones desde otra perspectiva

La ansiedad está provocada, en gran medida, por el significado que le conferimos a determinadas situaciones. Por eso, una de las estrategias más eficaces para combatir la ansiedad es cambiar la manera en que pensamos en los agentes estresores.

Un estudio realizado en la Universidad de Yale les presentó a algunos dirigentes un vídeo en el que se transmitía la idea que el estrés era potenciador ya que algunas personas dan lo mejor de sí cuando están bajo presión. Durante las dos semanas siguientes estas personas no solo mejoraron su desempeño laboral sino que reportaron menos problemas psicológicos y sus niveles de cortisol, la hormona del estrés, disminuyeron. En el grupo que seguía creyendo que el estrés es negativo no se apreciaron estos cambios.

Por ejemplo, realizar una presentación en público es estresante y genera ansiedad pero, por otra parte, también es una oportunidad para poner a prueba nuestras habilidades y ampliar nuestra red de contactos profesionales. En este sentido, te será de gran ayuda utilizar más a menudo el “sin embargo”. Cuando descubras esos pensamientos irracionales, intenta darles una vuelta utilizando este término. Por ejemplo, si mientras estás estudiando piensas: “no voy a aprobar ese examen”. Reestructura ese pensamiento de forma positiva: “quizás no apruebe ese examen; sin embargo, me voy a esforzar para dar lo mejor de mí”.

7. Aprende a vivir en el “aquí y ahora”

La persona ansiosa suele vivir a caballo entre el pasado y el futuro. Se culpa por lo sucedido y se preocupa o se asusta por lo que podría suceder. De esta forma llena su presente de ansiedad. De hecho, a menudo la ansiedad surge precisamente de esas preocupaciones sobre el futuro. La persona ansiosa sufre una especie de obsesión por el futuro que le hace focalizarse en todos los desastres que podrían ocurrir. 

Sin embargo, para combatir la ansiedad, es importante aprender a centrarse en el presente. Respira, mira a tu alrededor y nota que no está sucediendo nada malo ahora mismo. Disfruta de ello. La práctica del mindfulness puede ayudarte a lograr este cometido. Ni siquiera es necesario que medites, tan solo debes aprender a centrarte en el aquí y ahora, en la experiencia que estás viviendo, sin criticarla y sin dejar que tu mente divague hacia el futuro.

Como probablemente te resultará difícil abandonar de una vez las preocupaciones, puedes establecer lo que se denomina en la Psicología: “Periodo de las Preocupaciones”. Se trata de posponer esos pensamientos hasta que lleguen esos 30 minutos al día en los que te darás permiso para preocuparte todo lo que desees. Pero una vez que hayan pasado, si acuden a tu mente otros pensamientos ansiógenos, deberás posponerlos hasta la próxima sesión.

8. Ten cuidado al ventilar las emociones o te dominarán

Durante muchas décadas, se animó a las personas a reprimir sus sentimientos y emociones. Más tarde, se les dijo que era mejor que las expresaran ya que de esta manera, podían aliviar estados como la ira y la ansiedad. Sin embargo, ahora se ha demostrado que ventilar las emociones no ayuda, necesariamente, a manejarlas, ni disminuye su intensidad.

Psicólogos de la Universidad Estatal de Iowa les pidieron a las personas que escribieran un ensayo y después hicieron valoraciones muy negativas sobre este, con el objetivo de generar ira. A algunas personas se les brindó la posibilidad de descargar su agresividad con un par de guantes, pegándole a una pera de boxeo con la fotografía del evaluador. Otras debían esperar sentadas tranquilas en una habitación. Al final, se evaluó su nivel de frustración e ira. Curiosamente, quienes habían “ventilado” sus emociones se mostraron más agresivos.

Esto no significa que debas reprimir las emociones, sino que debes encontrar la manera adecuada de expresarlas. Golpear una almohada, gritar o descargar tu ira verbal contra alguien puede aumentar los sentimientos negativos. Esto se debe a que hay algunas actividades que activan tu sistema nervioso, en vez de calmarlo, que es lo que necesitas. Por tanto, para combatir la ansiedad, es mejor que optes por actividades que te permitan relajarte verdaderamente. 

9. Practica un poco de ejercicio físico

Una de las mejores estrategias para combatir la ansiedad y el estrés es realizar ejercicio físico. No es necesario que le dediques mucho tiempo, apenas media hora todos los días será suficiente. Aunque es recomendable que sean ejercicios intensos, que son los que permiten que se libere una gran cantidad de endorfinas.

De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Princeton descubrió que la práctica regular de actividad física hace que el cerebro resista mejor los embates del estrés porque se produce una reestructuración a nivel funcional. En práctica, el deporte detiene la actividad de las neuronas del hipocampo ventral, que son las principales encargadas de activar las áreas del cerebro vinculadas con la respuesta de estrés y ansiedad.

Por tanto, es conveniente que al menos cinco veces a la semana dediques tiempo a la práctica de ejercicio. No solo notarás una mejoría a nivel psicológico sino que tu salud física también te lo agradecerá.

10. Aprende a relajarte y a respirar

Las técnicas de relajación son muy eficaces para combatir la ansiedad. Existen diferentes técnicas, una de las más comunes consiste en tensar cada uno de los grupos musculares, para después relajarlos suavemente. De hecho, si sufres ansiedad, es probable que tengas una gran tensión en el cuerpo, sobre todo en la zona de la espalda y el entrecejo. 

También existen técnicas de visualización, que brindan excelentes resultados para quienes tienen una imaginación fértil. Una de las más sencillas consiste en cerrar los ojos e imaginar que estás en un lugar tranquilo que te gusta y en el que te sientes a gusto. Imagina todo con la mayor cantidad de detalles y después, simplemente déjate embargar por las sensaciones positivas que estás experimentando.

Estas técnicas se deben acompañar con una buena respiración. De hecho, aunque no somos conscientes de ello, la respiración es un proceso muy importante a través del cual la mente obtiene una retroalimentación de nuestro estado. Cuando respiramos rápido y de manera superficial, nuestro cerebro entiende que algo no va bien y que podemos estar en peligro, por lo que aumenta el nivel de ansiedad. Cuando respiramos lenta y profundamente, todas las funciones corporales, incluyendo el latido cardiaco, se acompasan y es más fácil relajarse.